Conoce alguno de los lugares más importantes que ver y visitar en el Pirineo de Lleida. En pleno corazón de los Pirineos, el Valle de Arán y el Valle de Boí destacan como destinos ideales para los amantes del turismo activo. Sus paisajes espectaculares invitan a practicar senderismo, rutas en bicicleta, deportes de aventura y actividades en la nieve, según la temporada. Al mismo tiempo, permiten descubrir un valioso legado histórico a través de sus iglesias románicas, algunas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Naturaleza, acción y cultura se combinan en estos dos valles únicos, convirtiéndolos en escenarios imprescindibles para quienes buscan experiencias auténticas en el Pirineo de Lleida.
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Descubre a través de las imágenes que la componen qué puedes encontrar, ver y visitar. Los lugares más atractivos, los rincones con más encanto y las ubicaciones para conseguir las mejores fotografías.
El Valle de Arán: Naturaleza y Aventura en Estado Puro
El Valle de Arán, situado en la vertiente atlántica de los Pirineos, es un destino ideal para los amantes del turismo activo. Su clima singular y su paisaje montañoso, con cumbres de más de 2000 metros de altura, lo convierten en un lugar perfecto para la práctica de deportes al aire libre durante todo el año.
Durante el invierno, Baqueira Beret, una de las mejores estaciones de esquí de España, atrae a esquiadores de todo el mundo. Sus más de 160 kilómetros de pistas ofrecen una experiencia inigualable tanto para principiantes como para expertos. Pero el Valle de Arán no se limita al esquí.
En verano, el valle se transforma en un paraíso para los senderistas y ciclistas de montaña. Existen numerosas rutas de senderismo de diferentes niveles de dificultad, que atraviesan bosques, praderas alpinas y lagos glaciares.
A continuación, proponemos algunas rutas pensadas para personas con una condición física básica y para familias con niños acostumbrados a caminar.
Valle y Cascada de Molières
Uno de los escenarios más accesibles y a la vez menos masificados qué ver y visitar en el Pirineo de Lleida es el Valle de Molières. Esta ruta comienza y termina en las inmediaciones del túnel de Vielha. Nos ofrece un recorrido muy bonito por un paisaje de alta montaña, con la recompensa final de la Cascada de Molières.
La ruta comienza muy próxima a la boca de entrada norte del túnel de Vielha, a unos 1.620 metros de altitud. Justo antes de entrar al túnel, hay un aparcamiento y el refugio de Espitau donde comienza la ruta. Iniciamos la marcha por los verdes prados del fondo del valle, que en primavera y principios de verano, están llenos de flores alpinas. Nos permite contemplar las paredes graníticas que enmarcan el valle. Pronto nos metemos en un bosque de hayas que poco a poco va ganando altura, donde el ruido constante del agua acompaña la marcha, ya que el camino sigue de cerca el río. La pendiente es moderada, lo que permite disfrutar del entorno sin necesidad de un gran esfuerzo.
Después de aproximadamente una hora y media de caminata —dependiendo del ritmo— se alcanza uno de los puntos más espectaculares del recorrido: la Cascada de Molières. Este salto de agua de unos 20 metros se desploma por una pared de roca con gran fuerza, sobre todo en época de deshielo o lluvias. Hay varios puntos desde los que se puede observar con seguridad. Una pequeña explanada con sombra nos invita a descansar, comer algo o simplemente disfrutar del paisaje y el sonido del agua, antes de emprender el regreso. Existe la opción de continuar un poco más arriba para disfrutar de un segundo salto, aunque la subida ya es un poco más exigente y técnica.
El regreso, desde este primer punto de la cascada, se puede realizar por el mismo sendero o por uno paralelo (ver mapa de la ruta) que llegan al mismo punto de inicio. El descenso es más rápido, y en poco más de una hora se puede estar de vuelta en el aparcamiento y el refugio junto al túnel.

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Artiga de Lin, con las cascadas de “Uelhs Deth Joeu”
El Valle de la Artiga de Lin, situado en el corazón del Valle de Arán, es otro de esos rincones mágicos qué ver y visitar en el Pirineo de Lleida. Esta excursión circular, de escasa dificultad como la anterior, comienza y termina en un aparcamiento junto a la pintoresca “Ermita dera Mair de Diu dera Artiga de Lin”. Ofrece un recorrido lleno de contrastes: preciosas cumbres, bosques frondosos, praderas alpinas y cascadas.
El camino comienza en ligera subida por una pista cómoda, rodeada de hayedos y abetos para llegar a nuestro primer objetivo. Es el Plan de Artiga, una amplia pradera verde que se abre entre las montañas. Ante nosotros tenemos el valle y circo glaciar rodeado por impresionantes paredes rocosas. Destacan entre ellas los picos de la Forcanada (Malh des Pois), el Malh dera Artiga y la Tuca Blanca de Pomèro. Este lugar es ideal para hacer una pequeña parada, respirar hondo y disfrutar del paisaje.
Hacemos un giro en nuestro recorrido y el sendero nos lleva de bajada hacia el otro punto más emblemáticos de la ruta: los Uelhs deth Joeu (“Ojos del Diablo” en aranés). Se trata de una espectacular surgencia de agua que brota con fuerza desde una pared rocosa. Estas aguas proceden del deshielo del glaciar del Aneto. Desaparecen bajo tierra en el Forau d’Aigualluts, en Benasque. Reaparecen aquí, después de recorrer varios kilómetros subterráneos. Es un fenómeno natural de gran interés geológico y una parada obligatoria en la excursión.
Desde los Uelhs deth Joeu volveremos hacia el punto de partida en la ermita, sin necesidad de retroceder. Seguiremos el sendero, con el curso del agua a nuestra izquierda, completando así un recorrido circular.
El inicio o final de esta ruta se puede hacer eligiendo indiferentemente uno de los dos sentidos. Quizás, el aquí propuesto y que va en el sentido contrario al mostrado en el mapa adjunto, es más descendente.
El rumor del agua es una constante en todo el camino, ya que el valle está repleto de pequeños arroyos, saltos de agua y fuentes naturales.
Además del turismo activo, tenemos más opciones que ver y visitar en el Pirineo de Lleida, ya que el Valle de Arán conserva un importante patrimonio arquitectónico. Sus pueblos de piedra y madera, como Vielha, Arties o Salardú, conservan iglesias románicas que reflejan la importancia histórica de la región. Entre ellas destaca la iglesia de Santa María de Arties, con su elegante campanario y frescos medievales que narran historias bíblicas.
El Valle de Boí y el P.N. de Aigües Tortes y Lago S. Mauricio
Seguimos descubriendo qué ver y visitar en el Pirineo de Lleida. El Valle de Boí es el principal acceso al Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de San Mauricio. Lo convierte igualmente en un paraíso para los amantes del esquí, con la estación de Boi Taull, la de mayor altura de todo el pirineo, y del senderismo. Es otro destino privilegiado para explorar más rutas de montaña con sus lagos de origen glaciar y bosques. Hay diferentes senderos, por el entorno del Lago de San Mauricio o los Lagos de Colomers, con opciones asequibles para quienes buscan una experiencia en plena naturaleza.

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Lago San Mauricio
La ruta desde el Lago de San Mauricio hasta la Cascada de Ratera es un agradable recorrido de montaña que permite disfrutar de algunos de los paisajes más emblemáticos del Parque Nacional de Aigüestortes. Se trata de una caminata fácil y muy accesible, ideal para hacer en familia.
Para llegar al Lago de San Mauricio lo más cómodo es hacerlo desde Espot en los taxis de montaña. La ruta parte desde el espectacular lago glaciar. Está rodeado por densos bosques de pino negro y dominado por la majestuosa silueta de los Encantats. Se trata de dos picos escarpados que se elevan imponentes sobre el paisaje. Desde aquí, se toma un sendero bien señalizado que bordea el lago por su margen derecha, ganando suavemente altura entre árboles y pequeñas praderas.
Después de unos 30-40 minutos de caminata relajada, se alcanza la Cascada de Ratera, uno de los saltos de agua más bonitos del parque. Hay varios miradores desde donde contemplar la cascada, y también bancos y zonas donde detenerse a descansar o disfrutar de un picnic.
Lagos de Colomers
La ruta hacia el Estany Major de Colomèrs, en la zona de los Lagos de Colomèrs, es una de las excursiones más emblemáticas del Parque Nacional. En este caso se accede desde la vertiente del Valle de Arán, concretamente desde la pista de Banhs de Tredòs. Es una caminata accesible y muy popular, que ofrece un contacto directo con el paisaje de alta montaña pirenaica.
El inicio habitual de la ruta es la pista que parte desde Banhs de Tredòs, una zona de baños termales situada a unos 1.740 metros de altitud. Pero durante la temporada alta (verano y puentes), se puede tomar un servicio (bastante económico y compartido) de taxis 4×4 que acerca hasta el Planhòles dera Llòsa. Nos va a ahorrar una hora de caminata por el tramo más largo y monótono de la pista. Desde allí comienza el sendero que asciende hasta el Refugio de Colomèrs. El recorrido está bien marcado, con vistas que van ganando en espectacularidad a medida que se sube.
El camino transcurre entre bloques de granito, pequeños cursos de agua y prados alpinos. Está rodeado por un impresionante conjunto de picos que superan los 2.500 metros. En menos de una hora de caminata desde el punto de partida, se alcanza el Refugio de Colomèrs. Se encuentra situado en una posición privilegiada, junto a un pequeño lago. Desde aquí, siguiendo las indicaciones, se continúa un corto tramo adicional hasta llegar al Lago Mayor de Colomèrs.
La ruta puede ampliarse siguiendo el Circuito de los Lagos de Colomèrs. Nos permite descubrir hasta una decena de lagos más. Pero solo la subida al Estany Major ya ofrece una experiencia inolvidable, sin necesidad de una gran exigencia física.
El regreso se realiza por el mismo camino, descendiendo de nuevo hacia Planhòles y al punto de recogida de los taxis.
Valle de San Nicolás y Lago Llebreta
La última ruta que te proponemos, igualmente accesible, preciosa y cargada de rincones mágicos, es el recorrido que baja desde el Planell de Sant Esperit hasta el Lago de Llebreta, siguiendo el Valle de Sant Nicolau.
La ruta arranca en una gran explanada verde rodeada de bosques y montañas, situada a unos 1.800 metros de altitud. Para llegar allí hay que tomar un taxi 4×4 (igual que en casos anteriores es de precio accesible, porque se comparte con más viajeros) desde el pueblo de Boí. El acceso en vehículo particular está restringido para conservar este entorno natural.

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Nada más empezar, a pocos minutos caminando, se llega al Mirador de Sant Esperit, una parada obligatoria. Desde aquí se tiene una vista espectacular del valle, los meandros del río y el tapiz verde que cubre la zona. Es un lugar perfecto para sacar la cámara o simplemente quedarte en silencio unos minutos admirando la inmensidad del paisaje.
Desde el mirador, el sendero continúa en un descenso suave y muy cómodo. Caminaremos acompañados por el sonido del río Sant Nicolau que forma un precioso conjunto de cascadas. El camino está perfectamente señalizado y si te gusta la fotografía o simplemente disfrutar de la naturaleza, te vas a detener más de una vez.
Otro de los grandes tesoros de esta ruta es el Lago de Llebreta, un lago de origen glaciar que parece sacado de una postal. El agua es tan cristalina que refleja las montañas como un espejo.
Un poco más abajo del lago, ya cerca del final de la ruta, se encuentra junto al río la pequeña ermita románica de Sant Nicolau.
La ruta termina cerca del Pont de la Molina, donde se puede tomar otro taxi de vuelta a Boí.
Un Museo Románico al Aire Libre
Además el Valle de Boí es un enclave único, al combinar todo su entorno natural con un impresionante legado histórico. Su mayor tesoro es el conjunto de iglesias románicas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000. Este conjunto monumental es testimonio del arte y la arquitectura medieval en los Pirineos, con construcciones que datan de los siglos XI y XII.
Entre las iglesias más destacadas se encuentra Sant Climent de Taüll, famosa por su Pantocrátor, una de las representaciones más icónicas del arte románico catalán. Junto a ella, la iglesia de Santa María de Taüll y la de Sant Joan de Boí forman parte de un recorrido imprescindible para los amantes de la historia y la arquitectura. Estas iglesias se caracterizan por sus torres esbeltas, sus pinturas murales y su armoniosa integración en el paisaje montañoso.
Un Destino para Todo el Año
En resumen, descubriendo qué ver y visitar en el Pirineo de Lleida, tanto el Valle de Arán como el Valle de Boí son destinos que pueden disfrutarse en cualquier época del año. Durante el invierno, las montañas cubiertas de nieve ofrecen paisajes impresionantes y múltiples opciones para la práctica de deportes invernales. En primavera y verano, los prados en flor y los bosques verdes crean un entorno perfecto para el senderismo y la exploración. El otoño, con su explosión de colores, es ideal para disfrutar de la tranquilidad y la belleza natural de estos valles.
Hay que destacar que aunque algunos accesos están limitados a estacionar vehículos privados, para preservar el entorno natural y minimizar su impacto, existe una variada, accesible y económica red de taxis 4×4 de montaña. Se comparten con otros excursionistas, como hemos mencionado en alguna de las rutas. Gracias a ellos nos pueden acercar, desde nuestro alojamiento o lugares concretos donde dejemos nuestro vehículo, a los distintos puntos de inicio de las rutas. Asimismo se puede gestionar la vuelta desde los diferentes enclaves y horas donde las queramos finalizar.
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